La Tuna Universitaria o Estudiantina es una de las tradiciones españolas de antigua data, (pero antigua de verdad, ¿eh?), que tiene más de 7 siglos de historia en el viejo continente y que, para no perder la costumbre, se ha hecho un lugar en el nuevo; el que “descubrieron” en 1492.
La expansión, la “conquista”, no se detiene. Y Miami es testigo. Más de 40 años ininterrumpidos habría tenido la Tuna en el Sur de Florida, si no hubiese sido por la cruel pausa que obligó la pandemia del Covid-19, que cambió la forma de tratarnos y trabajar en todo el planeta.
Aunque estamos en 2025, siete siglos después de la creación de los tunos, los puedes ver casi en cualquier parte del mundo ataviados con sus trajes europeos inspirados en el siglo 16, que incluyen pesados trajes de terciopelo, medias veladas y bandas con el color que representa sus carreras universitarias.
¿Por qué el tema universitario? Te cuento: la Tuna es una hermandad que nació con los “sopistas”, estudiantes de escasos recursos que usaron sus talentos en la música y el entretenimiento para resolver y conseguir lugares para dormir, comida y tragos. Te recuerdo que esto comenzó en el siglo 12 y se mantiene hasta nuestros días, una tradición añosa y divertida. O sea: la tuna nació de la escasez y la fiesta, una combinación alegre y explosiva que mezcla una posible solución a las necesidades financieras de los estudiantes con el deseo universal de alegría y desparpajo. De hecho, actualmente los “tunos” se identifican como miembros de una organización sin fines de lucro cuya principal misión es llevar alegría dondequiera que vayan.
Históricamente hablando, los tunos (o sopistas) nacieron hace más de 7 siglos como parte de familias de escasos recursos que necesitaban ayuda para pagar sus estudios universitarios, y hacer frente a sus gastos. Pero les fue tan bien en su vida de farra y licoreta, que hasta los burgueses y los nobles se aventuraron a vivir esos momentos de fiesta eterna y coqueteo sin fin.
Agárrate porque esto es increíble: para ser un “tuno” no hace falta ser músico, solo necesitas tener ganas. Una vez que muestras interés, ellos te enseñan a tocar el instrumento de tu preferencia. Luego escoges (o escogen) un apodo que te identifique y ya está.
Déjame y te explico el tema con los motes. Los miembros de la Tuna (o tunos), deben tener un carácter jovial y divertido, o sea: cero rollos y problemas (los tunos no se pueden dar el lujo de ser “tóxicos”), por eso prefieren que se usen sus apodos y NO sus nombres. Ellos tienen una hermandad envidiable y, con mucho celo, se cuidan entre sí.
Otro detalle importante: si ves a una Tuna en plena actuación, te darás cuenta de que cada miembro tiene una banda colgando en su cuello en la que se detalla la escuela universitaria a la que pertenece. Pilla eso, que te puedes enamorar fácilmente y querrás saber la vida que te espera si insistes en conquistar al fiestero este.
En cuanto a sus canciones, los tunos interpretaban temas del folklore español y les fue muy bien siempre (les sigue yendo bien), pero en el mundo globalizado actual han creado versiones de canciones típicas de los países que los arropan, y gracias a ello hemos podido escuchar de primera mano una versión del “Alma Llanera” venezolana en deliciosos ritmos de la Madre Patria, por ejemplo.
Miami es una de esas ciudades privilegiadas que tiene una “Tuna” a mano. A finales de 2024 todo parece haber vuelto a la normalidad post-Covid, y parte de ello incluyó el regreso de la Tuna Española en manos de Voyeur, Dudas, Geisho y Tortilla a Casa Juancho, un reconocido y famoso restaurante de comida española en el mero corazón de Miami. Divinos. No digo más.
Atrévanse a vivir la experiencia.
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