Autora: María Elena Fernández

by María Elena Fernández
Un jocoso, por no decir jodedor margariteño, se acercó a la ventanilla del vehículo y haciéndose el sorprendido dijo: ¡Caramba, Raúl, estás enterito!
Eran aquellos días de interminables colas para surtir gasolina en la isla de Margarita, Venezuela, que comenzaban en la noche y continuaban al día siguiente, donde no faltaba un insular que le pusiera un poco de humor a tan drásticas experiencias.
Raúl me contó que la gentileza del nativo no se hacía esperar, tan pronto aparecía alguien con una taza de café o el que le decía: “espérese un momentico, maestro, que le voy a buscar unos aguacates”. Esa fue la razón por la que nuestro protagonista de hoy, pudiendo vivir en cualquier parte del mundo, decidió escoger la isla de Margarita: por su gente, solidaria, alegre y sincera.
Pero ¿qué significa estar enterito? En código margariteño es estar saludable, atractivo y dinámico, armónico con el paso de la edad. Raúl recién está celebrando su condición de “sexygenario”, teniendo además como fecha de cumpleaños el histórico 19 de abril.
La primera vez que hablé con el maestro Landaeta me impresionó la sencillez con la que contaba algunas experiencias de vida en extremo interesantes. Ha estado en más de 50 países de 5 continentes, y sus presentaciones artísticas como concertista internacional de cuatro, le han permitido conocer a líderes mundiales como Nelson Mandela y Antón Senna, entre otros, sin afectar la humildad con la que habla de sus orígenes.
Sus multifacéticas destrezas como músico, investigador, compositor, docente, escritor, chef, conferencista y buen Padre, permiten entender esa capacidad indetenible de crecimiento, creación, y adaptación que le identifican como hombre culto, caballero elegante, venezolano soñador, amigo de sus amigos, que abraza con amor la excelencia.

Nacido en esta pintoresca población del venezolano estado Monagas, recibió el afecto de sus abuelos, quienes lo criaron. Cuenta que era tan insoportablemente inquieto que su abuelo le dio un cuatrico para que se entretuviera, sin saber que estaba marcando su destino.
Fue alumno de la maestra Aura Hernández de Castillo, quien lo estimulaba con su frase: «Vas a llegar tan lejos como quieras, un talento como el tuyo es imposible ocultar, menos silenciar». Conoció a la maestra Modesta Bor, quien le sugirió bajar la afinación de su instrumento, una tonalidad más grave de la usual, recomendación que no desaprovechó. Luego hizo estudios en el Pedagógico de Caracas, y después en el Centro de Capacitación Docente de Educación Rural el Mácaro en el estado Aragua, donde comenzó su tarea docente, que continúa con ahínco, porque sigue motivando jóvenes donde quiera que va, para que aprecien el valor del cuatro venezolano. En La Isla, sus primeros pasos fueron como profesor de música y aula en la muy tradicional escuela Grupo Zulia. Su herencia está ligada a la isla porque su abuela era margariteña y sin dudas manifiesta que no hay un lugar en el mundo más hermoso en el mundo que Margarita.

Montado en el avión en 1991, sintió que la música, y particularmente a través del cuatro, sería su verdadero norte artístico. Un país importante valoraba su talento y entendió en lo que se había convertido. El gobierno de Francia, a través de su embajada en Caracas, le otorgó una beca especial de estudio, y apoyado por el Fondo para el Desarrollo del estado Nueva Esparta (Fondene), se marchó a París y Toulouse donde continuó su dedicada formación en el campo de la musicología, especializándose en Música Renacentista e Hispanoamericana en el Conservatoire á Rayonnement Régional de Toulouse, y la Universidad Toulouse II-Le Mirail (Texto original de Antoine Chevallier).
Se diploma en musicología para luego viajar a Barcelona, España, donde se especializó en la música renacentista española, al lado de maestros como Philippe Gerard, Francisco Bottaro y José Luis Lopatégui, en el conservatorio de Catalunya.

Raúl con su ejemplo y sus orientaciones académicas, le enseña otros músicos la importancia de estar adecuadamente vestidos y preparados para sus presentaciones. En 2006 The University of The West Indies de Jamaica, le otorgó una mención especial por su conferencia “El desarrollo personal del músico y la gerencia del talento», dentro de la temática de la Gerencia Cultural, que desarrolla con gran éxito.

Grato es para mí recordar sus iniciativas cuando trabajamos juntos en la Delegación de Cultura de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo de Nueva Esparta, cuyo ejercicio impecable rindió grandes logros al ámbito cultural universitario. Digno de evocar los festivales de parranda desarrollados bajo la égida de nuestro director general Guillermo García Campos (+), donde Raúl fue director de la agrupación “Trabucoñero”. Verlo tocar en una parranda de las que la UDO realizó en Anaco o Carúpano con el mismo ímpetu y dedicación que lo hacía en cualquier escenario, era una experiencia magnífica.
Le pregunto y sin dilaciones me responde: “Ambos, las dos cosas, cada una en su espacio, me permite manifestar mis sentimientos. La escritura da espacios a inquietudes extraordinarias porque creo que puedo cambiar el mundo”.
Considera que la escritura es un ámbito pleno de libertad que da espacios a la creatividad, sensación que como buen ariano aprecia.
Entre sus obras escritas están: “El Tesoro perdido, Apuntes de cocina”, una guía de recetas de comida oriental con recomendaciones musicales; además “El cuatro en el Caribe y otras latitudes”, dos libros en uno, que incluye un método para tocar cuatro; y “La música: el poder sonoro del universo”, actualmente en revisión para su publicación.
“Raúl Landaeta no tolera el aburrimiento. Heredero de un gran talento, solo atribuible a la ilusión de un niño que no ha terminado de crecer, y un hombre que, aunque mucho ha andado, aún no termina de descubrir lo que de sorprendente esconde la vida. Me luce que esa es su constante, su incansable lucha, pero siempre en función colectiva, que no le basta con la ilusión que lo inspira, sino algún día encontrarse con la verdad que representa Dios”. Este texto del colega Euro Omar Gil, prologuista y biógrafo del maestro Raúl, me resulta absolutamente apropiado para describir hacia dónde apunta nuestro protagonista.

Amante de la buena cocina, prepara un manjar de parchita y una torta mantuana de pan que, como dicen los chamos, “no juegan carrito”.
Advierte que sus más hermosas obras son sus dos hijas: Jennifer, la mayor, quien le ha dado tres inquietos nietos, y Vanessa Emperatriz, violinista residente en México, con la que compartió como invitado de honor por Venezuela en la décima edición del Festival Internacional de Música Cancún 2023.
Se manifiesta satisfecho de sus logros como artista y padre.

Hay un cuento buenísimo que Raúl lanza en las tertulias amistosas.
Conoció a un octogenario que llegó a una fiesta donde él estaba tocando y vestía una franela qué decía: “sexo seguro”. Las damas contemporáneas quedaron inmediatamente impactadas ante el mensaje y se interesaron. Acto seguido empezó a contar que ahorita solo podía echarse tres polvos mañaneros, pero que antes eran cinco. La sorpresa en los rostros de los presentes no se hizo esperar: ¿tres? ¿a su edad? A lo que el hombre contestó: ¡sí! polvo Borocanfor, polvo Menem y el perfumado para la espalda, refiriéndose a talcos médicos y perfumados.
El buen humor de Raúl se suma al buen amor, ese que le mantiene activo por sus hijas, por las damas que le rodean y por la vida. ¿Podría ser este el secreto de su creatividad? No le preguntamos, solo lo sugerimos. Dejemos algo a la imaginación y estemos atentos a la próxima iniciativa del inquieto artista.
Fotos del archivo personal de artista y la autora
8 respuestas
Me encantó esta entrevista tan amena con el maestro Raúl Landaeta.
Gracias por tu comentario, Emma
Raúl Landaeta es un gran hombre buen padre excelente maestro del cuatro,es un hombre increíble ,inteligente internacional, un gran escritor ha viajado por muchos países, conocedor de muchas culturas lo admiro, y le deseo que el sueño de sus libros se le haga realidad
Gracias por tu comentario, Nancy. Nos encanta exaltar los valores de maestros como Raúl Landaeta.
«Raúl Landaeta es un verdadero talento en todos los sentidos. Su música irradia alegría y su pasión por el arte es contagiosa. No solo es un músico excepcional, sino también un chef maravilloso que deleita con sus creaciones culinarias. Su cultura y conocimiento enriquecen cada conversación, y su dedicación como padre es un ejemplo a seguir. Sin duda, Raúl es una persona admirable y multifacética que ilumina la vida de quienes lo rodean.»
I love You…
Gracias por tu comentario, Iselvys.
Extraordinario María Elena Fernández, muy agradecido, a ti y a ti equipo. Dios me los bendiga, me hicieron llorar con esta Belleza…
Gracias por su comentario y apoyo, Raúl. Nos gusta exaltar los valores de nuestra tierra.